Datos Biográficos

Datos Biográficos

  • Alfonso Ariza Moreno

Alfonso Ariza Moreno nace en La Rambla en 1920. Cursa estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba y en la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Marchó a Madrid con el fin de copiar a los grandes Maestros del Museo del Prado y asistir a las clases del Círculo de Bellas Artes. Instalado definitivamente en Córdoba, se abocó en la década de los años cincuenta a la más decidida vanguardia aplicada a obras de diversas técnicas: óleo, acuarela, dibujo y cerámica. Con alguna de estas obras estuvo presente en la Exposición Nacional de Pintura del Círculo de la Amistad (1953) y en repetidas exposiciones individuales en la Sala Municipal de Arte de Córdoba

En los años sesenta Alfonso inicia una importante labor investigadora cultivando la pintura abstracta o informalista y creando sus series de "tierras plásticas", sus atrevidas esculturas de hierro y sus originales cerámicas. Con obras de estos conceptos y técnicas estuvo presente en importantes exposiciones, como la del Salón Córdoba de 1964 y Escultures de Córdoba, en la Universidad Laboral. En 1967 celebró en la Sala Macarrón de Madrid, una ambiciosa exposición antológica de su compleja obra. Por estas mismas fechas realiza la escultura "Antena al viento", para TVE, emplazándose en los jardines de Prado del Rey

Alfonso Ariza, como romántico artista libre, ajeno al juego comercial de las grandes galerías, expone individualmente en las distintas Salas de Córdoba y, colectivamente, en todas las muestras representativas de la ciudad. También expone y triunfa en otras ciudades: III Centenario de la muerte de Alonso Cano (Granada); XXVII Salón de Otoño de Palma de Mallorca, etc. Algunas de sus obras fueron adquiridas por el Museo de Arte Contemporáneo de Montreal (Canadá), así como por coleccionistas de España, Alemania, EE.UU., Dinamarca, Inglaterra, Suiza, etc. 

En 1971 la Obra Sindical de Artesanía le distinguirá con el título de Artesano Ejemplar del Año. 

El polifacético Alfonso Ariza muere en 1989, en su ciudad natal, donde residió la última etapa de su vida, trabajando e ideando la que hoy es su anhelada Casa-Museo.

"Me consideraré un aprendiz mientras viva"  (A. Ariza).

Puede que continúe siendo un aprendiz si ha accedido a una nueva vida. En cualquier caso para nosotros y muchos seguidores de su obra fue y será un maestro. Así lo considera también F. Zueras de quien transcribimos algunos extractos de una conferencia pronunciada en su primer homenaje póstumo con motivo de una Exposición Antológica en su memoria en 1990:

"La humanidad, la humildad define a Alfonso Ariza-Hombre, así como su bondad, pureza e ingenuidad, rayanas en lo infantil. Su esposa -otro ejemplo de bondad personificada- vivió solamente por y para Alfonso. Ella fue la que trató en todo momento de que su marido pusiera los pies en la tierra, intentando apearlo de sus utopías y empecinamientos de niño grande. Casi siempre sin conseguirlo, como cuando se entrampaba económicamente para adquirir la mejor de las muflas para cocer cerámicas, o aparatos de soldadura autógena para sus esculturas de hierro, mientras las necesidades cotidianas eran enormes". 

"Alfonso Ariza murió, pero no todo se marchó con él. Se fue su voz atiplada y se fueron sus gestos últimos de hombre angustiado, pero quedan sus obras, aquí en el Museo que lleva su nombre y en otras colecciones. Y queda el eco de su bondad infinita, de sus quimeras y de su insobornable pasión por el Arte. Y quedan hasta los ecos de sus versos, que le pasaba a limpio con hermosa caligrafía, su esposa Antoñita. Aquella gran Antonia Carballo, sin la cual Alfonso no hubiese sido el seguro y prolífico creador que fue, y cuya muerte le dejó totalmente desvalido".